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viernes, 1 de agosto de 2014

MUERTE EN VIDA

Que la muerte me lleve, ya no quiero más vida.
Mi vida solía tener un rostro, un aliento y un nombre.
Un nombre que es ahora impronunciable y rompe mi corazón.
Corazón que un día existió sólo para amarle y cuidarle.
Aunque cuidarle no fue suficiente, pues fue a buscar otro amor.
Amor que tenía de sobra, y era tanto que creo que le estorbó.
Le estorbó casi tanto como a mí ahora la capacidad de sentir.
Sentir que muero, sentir amor, necesitar atención y recibir desprecio.
Mientras desprecio haber creído y aceptado la utopía del amor eterno.
Eterno e inconmensurable como el dolor que parte mi pecho.
Pecho que se rompe y desangra, haciéndome sólo un muerto en vida.
Vida que no me sirve, que no quiero más, porque se fue.

By Sergio Vergara.


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domingo, 20 de julio de 2014

TE QUIERO


Te quiero hoy, sin excusas, sin condiciones.
Te quiero como sólo a las cosas buenas se puede querer.
Te quiero porque ya aparté los miedos para no hacerlo.
Te quiero porque se acabaron las opciones y los pretextos.
Te quiero, también, porque sentir esto me hace mejor.
Te quiero porque no quererte es imposible y alejarme, impensable.
Te quiero porque cada fibra en mí te extraña, te siente, te anhela.
Te quiero y hasta duele intentar no hacerlo.
Te quiero y no hay más qué hacer. Eres inevitable.
Te quiero con ímpetu, con sangre, con lágrimas y con sudor.
Te quiero y necesito escribirlo, pero no logro comunicarte cuánto.
Te quiero, pero creo que erro en la palabra que utilizo.
Te quiero, pero suena tan falso. Necesitas sentirlo y verlo.
Te quiero y creo que el idioma me limita para dibujarte mi alma.
Te quiero, aunque estoy muy seguro que esto no quiero decirte.
Te quiero y comienzo a creer que la frase que busco es “te amo”.


By Sergio Vergara.

     
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viernes, 23 de mayo de 2014

FLUYE


La vida cambia de ritmo como un río. En ocasiones es lenta y tranquila, apenas se percibe el movimiento. En otras es lenta y agresiva, hay piedras y el agua es turbia. A veces parece estancada en un recodo o es tan emocionante como en el vértigo de una cascada. El río sigue su andar como persiguiendo algo invisible, algo no inmediato, empero continúa con bríos, proporcionando vida por donde quiera que pasa. El río no se detiene, aunque a veces su andar es tan lento que parece inmóvil. Su destino es andar.

jueves, 22 de mayo de 2014

¿SABES LO QUE DICES?


Juras que me amas y me duele sentir tu amor,
tu amor hiere, tu amor ataca,
tu amor desconfía, tu amor mata.

Dices que me amas y no dudo que lo creas,
lloras cuando crees que me estás perdiendo,
y no cuestiono que lo que sientes sea real.

Dices que me amas, pero no sé lo que dices,
tal vez tu amor y el mío no son compatibles:
yo cuando amo, creo; tú cuando amas, mientes.

Dices y dices mil veces lo mismo,
después de una pelea y de una mentira,
luego de un momento bello y mientras me miras.

jueves, 13 de febrero de 2014

LO QUE POR TI SIENTO


Me pediste que escribiera qué es lo que siento por ti. Te he dicho hasta el cansancio que es imposible. No me crees. Pues lo intentaré.

Para poder escribir lo que por ti siento, debo primero decir lo que no: No te odio, no me pareces desagradable, no quiero matarte… Bueno, a veces sí.

Ahora diré lo que mi cuerpo experimenta ante tu presencia: Calidez, ternura, mi piel se eriza, mi boca se estira en forma de sonrisa, mis ojos te enfocan, mi mente se pierde…

¿Qué más puedo nombrar? ¿Lo bien que me haces? ¿Lo mucho que te pienso? ¿El tiempo que perdura la sensación de tus dedos en mi piel? ¡No! ¿Para qué?

Espera… Miedo, me haces sentir miedo. Aunque me haces bien, temo que todo pronto termine, que seas sólo un sueño, que alguien mejor que yo conquiste tu atención.

Rabia, también siento rabia. Porque hay días que en quisiera ser el polo magnético opuesto a ti y que salieras volando tan rápido como la potencia de mi enojo.

Tristeza, a veces también hay tristeza. Como cuando te alejas, como cuando callas o cuando tu melancolía contagia mi estado de ánimo.

Gula, aunque no es un sentimiento, ¡siento gula! Hambre de ti, antojo de tus labios y creo que la inanición causa efecto en mi cuerpo cuando no beso tus orejas.

Y podría seguir toda la noche haciendo esta tarea, en la que no he dicho nada. Como si el cerebro no encontrara la forma de sacar la palabra exacta, que significa a ese nudo que se hace en mi estómago cuando te veo o el otro estilo de amarre que sucede cuando me sacas de mis casillas.

¿Idiota me he vuelto? ¿Hay una palabra que comunique lo que siento? Aún no entiendo siquiera porque no he hecho lo que la mente me demanda con tanto ahínco: comerte y quitarte la respiración o matarte cuando logras exasperarme como sólo tú lo has logrado.

Después de tantos sentimientos y sensaciones, ya no hay nada. ¡Pum! Se fueron. Ahora sólo hay confusión. Estás en todas partes, como si cada centímetro de mí tuviera memoria propia. Eres un torbellino que ocupa mi cuerpo y yo estoy en medio. Me envuelves, me confundes cálidamente… Me amas…

Te amo. Y no sé qué demonios sea eso. ¡Qué extraño invento o palabra inventada para un torbellino sin forma ni color definido! Unas veces se expresa por tu presencia, en otras por tu falta. Eres viento de labios, o el suave soplo veraniego. En ocasiones me causas malestar y en otras placer. Pero el malestar de tu presencia nunca supera al de tu partida. Eres ese pensamiento intrusivo, ese te quiero callado, ese suspiro robado, esa sonrisa tonta de mi rostro, ese asomarme a la ventana, ese abrazo que derriba todo los problemas…

Eso eres, amor. Eso y más. Ahora lee todo esto y verás que no hay una de todas estas quinientas palabras que lo haya descrito bien.


By Sergio Vergara.

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miércoles, 18 de septiembre de 2013

MIS DÍAS SIN TI

Hoy desperté extrañándote como nunca y deseándote más que siempre. Tu recuerdo comenzó a buscarme, yo a huir, pero al final me atrapaste. Quité las delgadas sábanas que nos separaban, tu recuerdo me acaloraba. La contemplación de tu mirada me dijo qué y cómo ocurriría, mientras tu sonrisa se torcía un poco, me miraste con malicia y sentí temor, pero de que no fueras real. Para no pensar en la locura, me apresuré a tocarte y a desnudarte, como con hambre.

Comencé a recorrer los senderos de tu cuerpo, donde alguna vez estuve, recordando. Mantuviste tu distancia, sólo admirando como mis manos dibujaban en tu cuerpo. Te recorrí, mi lengua y mis manos eran los vehículos, tu silueta mi territorio y destino. El cuarto se transformó, ya no era él, sino un templo de contemplación de tu perfección. Tus manos poseyeron las mías para recorrer mi cuerpo y reclamarlo como suyo. Comenzó un vórtice de sensaciones y emociones donde me perdí y desorienté: arriba y abajo estabas tú, afuera y al centro también, dominabas todo lo visible e invisible.

Las palabras se tornaban silencios, éstos se volvían suspiros y gritos en ciertos momentos. Mi vientre ardía en deseos, mi pecho quemaba de pasión y mis labios estaban sedientos de los tuyos, de tu cuello, de tu vientre, de tu ombligo y de la parte tuya donde explotan tus sentidos. De pronto ya no estábamos completos, sólo éramos labios, sólo éramos pechos y piernas, sólo éramos esas partes que sentían, el resto desapareció, era innecesario y se fue.

Fuego se apoderó de mí, creí que moriría en ese incendio, pero dejé que continuara. El fuego crecía y los silencios se hacían menos, luego el cuerpo en llamas y ojos apretados eran todo, la oscuridad inundaba la habitación y después muchos colores aparecieron. El último grito que acabó con todo silencio posible, sólo en eco había quedado.

Mi cuerpo era ligero y comenzó a relajarse cada vez más, ya no te encontraba, pero tardé en preocuparme por eso, una suave brisa entró por la ventana y mis sentidos comenzaron a reaccionar, a notar tu ausencia y cuestionar que hubieras estado aquí. No, no estabas, sólo estaba yo y esas ganas de tenerte siempre y ese llanto de sentirte lejos. Así es mi día sin ti, deseos en el desayuno, la comida y la cena y hambre de ti en ayunas. Así pasan mis días sin tu calor, sólo basta soñar contigo para poder hacerte el amor sin tenerte. Y seguro que mañana, de nuevo, te extrañaré más que nunca y te desearé igual que siempre.


All by Sergio Vergara.

domingo, 11 de agosto de 2013

MÁS DE TI

Quiero más de ti. Más que un sueño, más que un deseo, más que la vida envuelta en misterios sobre qué harás cuando no te veo y que hago con las horas vacías en que no estás.
Quiero de ti más que esa mirada furtiva que escapa de mi descubrimiento, más que sólo la idea de que existes. Deseo comprobar que no eres una proyección de mis más profundos deseos, un sueño en vigilia o un error de mi mente. Quiero realidad.
Quiero ser quien eclipse el sol cuando despiertes, tu amoroso despertador, quien observe que tu descanso sea tranquilo. Muero por ser la última cara que observes antes de que sueños de mí te inunden. Deseo ser el motor de tus carcajadas y el guardián de tus alegrías.
Mi destino es ser tu confidente, tu benefactor en caricias, tu proveedor de ternura, la ruta de cuerpo, el final de tu búsqueda. Porque mis deseos obedecen a algo más que una obsesión por ser tu todo, es más bien una sincera preocupación por que seas tan feliz como puedes serlo.
Quiero eso y más. Más de tu tiempo, más de tu espacio, más de tu vida, de tu pensar. Quiero secar tus lágrimas y aliviar tus penas, amo tu risa tanto como tus mohines. Quiero también tu silencio y tus enojos, tus virtudes y tus defectos. Quiero más, siempre más, pero más de ti.


All by Sergio Vergara.


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