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sábado, 27 de septiembre de 2014

NECESIDAD PROHIBIDA


Te extraño tanto, mi amor prohibido, con un ímpetu que parece absurdo.
Te deseo a destiempo, más cuando te fuiste que cuando estás por llegar.
Añoro lo que eres  y lo que me haces sentir. Eres la tentación en la que no debo caer.
Eres inestabilidad, inconsistencia y frustrante ausencia. Pero tienes lo que necesito:
Eres amor con un toque sensual, que después del uso me lanza al vacío y a la soledad.
Luego vuelvo, siempre vuelvo por más. No tengo el valor de dejarte ir, pues tienes todo.
Eres mi fórmula de dolor personalizada y también mi amarga alegría preferida.
Eres como la dolorosa punzada que logra prevenir la infección mortal, eres necesidad.
Eres mi cura, aunque también eres la enfermedad. Y sabes que eres y tienes todo.
Todo lo que necesita para su perdición un alma como la mía que no sabe aprender.


By Sergio Vergara.

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miércoles, 9 de mayo de 2012

CARTA PARA: INNOMBRABLE





Me resultas especial porque ¡eres la única persona en el mundo que desata de manera tan salvaje mis instintos homicidas! Algo en ti golpea mi hígado y me produce náuseas cuando te observo; tu risa es particularmente irritante, me avisa que debo hacer algo para apagarla, como una alerta roja de felicidad enemiga. Las buenas argumentaciones se vuelven obtusas cuando salen de tu boca, los proyectos inasequibles y mi mano pesa más si quisiera votar por ti. Pedirte un favor sería como querer saltar al vacío cuando se quiere conservar la vida; quizá la mente quiera y el cuerpo no responde. Tu mano es impura, tu aliento obsceno, tu mirada malintencionada, tus actos sórdidos... y cuanto más te miro, más desperfectos tienes.

¡¡¿Cómo puede existir alguien como tú? Debería haber una norma para ser tan fácil de odiar. ¿Es que lo doctores son idiotas y no se dieron cuenta que semejante adefesio debía ser aniquilado antes que se pudiera defender?!!

¡Ah!... Contaré hasta diez.

He pensado que, quizá si el mundo dejara de avanzar, se congelara, si nadie nos mirara, si no recordaras; no sé muy probablemente, ¡te haría el amor irremediable y frenéticamente!, y si me siguieras desagradando físicamente, quizá encontraría al menos ciertas bondades en ti. ¡Pero qué digo! Te odio. Si existe un magnetismo animal, estamos extrapolados. Como las almas gemelas en el amor, tú y yo nacimos para destruirnos, pelear por ser mejor que el otro, impelernos a superarnos cada día, a componer la postura cuando nos vemos, a cuidar nuestra imagen y nuestra reputación, incluso a obligarnos a creer que "soy más feliz que tú".