Google
Mostrando entradas con la etiqueta necesidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta necesidad. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de agosto de 2014

MUERTE EN VIDA

Que la muerte me lleve, ya no quiero más vida.
Mi vida solía tener un rostro, un aliento y un nombre.
Un nombre que es ahora impronunciable y rompe mi corazón.
Corazón que un día existió sólo para amarle y cuidarle.
Aunque cuidarle no fue suficiente, pues fue a buscar otro amor.
Amor que tenía de sobra, y era tanto que creo que le estorbó.
Le estorbó casi tanto como a mí ahora la capacidad de sentir.
Sentir que muero, sentir amor, necesitar atención y recibir desprecio.
Mientras desprecio haber creído y aceptado la utopía del amor eterno.
Eterno e inconmensurable como el dolor que parte mi pecho.
Pecho que se rompe y desangra, haciéndome sólo un muerto en vida.
Vida que no me sirve, que no quiero más, porque se fue.

By Sergio Vergara.


SÍGUEME EN:

domingo, 11 de agosto de 2013

MÁS DE TI

Quiero más de ti. Más que un sueño, más que un deseo, más que la vida envuelta en misterios sobre qué harás cuando no te veo y que hago con las horas vacías en que no estás.
Quiero de ti más que esa mirada furtiva que escapa de mi descubrimiento, más que sólo la idea de que existes. Deseo comprobar que no eres una proyección de mis más profundos deseos, un sueño en vigilia o un error de mi mente. Quiero realidad.
Quiero ser quien eclipse el sol cuando despiertes, tu amoroso despertador, quien observe que tu descanso sea tranquilo. Muero por ser la última cara que observes antes de que sueños de mí te inunden. Deseo ser el motor de tus carcajadas y el guardián de tus alegrías.
Mi destino es ser tu confidente, tu benefactor en caricias, tu proveedor de ternura, la ruta de cuerpo, el final de tu búsqueda. Porque mis deseos obedecen a algo más que una obsesión por ser tu todo, es más bien una sincera preocupación por que seas tan feliz como puedes serlo.
Quiero eso y más. Más de tu tiempo, más de tu espacio, más de tu vida, de tu pensar. Quiero secar tus lágrimas y aliviar tus penas, amo tu risa tanto como tus mohines. Quiero también tu silencio y tus enojos, tus virtudes y tus defectos. Quiero más, siempre más, pero más de ti.


All by Sergio Vergara.


YA NO SÓLO LO LEAS, TAMBIÉN ESCÚCHALO Y SUCRÍBETE A MI CANAL PARA MÁS.

SÍGUEME EN:

viernes, 9 de agosto de 2013

MENDIGO DE TU AMOR

Dime que hay algo, no importa que no haya nada, de mentiras sé vivir.
Por un poco de tu atención yo río, lloro, subo, bajo, avanzo y retrocedo.
Un mendigo soy de tu cariño, dame ese poco que te sobre,
todo aquello que nadie más quiera, cualquier cosa que te estorbe.
Bien dicen por ahí: La basura de una persona es el tesoro de otra.
Si tu nada ha sido siempre mi todo y he comido feliz de un plato vacío;
a tu nada he dedicado mi tiempo, mi espacio, mis sueños y anhelos.
Imagina qué haría si dijeras que hay algo: migas para el famélico,
esperanza para el desahuciado, agua para el sediento, amor para mí.
Si por nada hago todo, no sé si mis fuerzas resistan el todo, di que hay algo.
Porque por un algo daría mi vida entera: vivo, muero y resucito por un algo.


All by Sergio Vergara.


YA NO SÓLO LO LEAS, TAMBIÉN ESCÚCHALO Y SUCRÍBETE A MI CANAL-

SÍGUEME EN:

jueves, 1 de agosto de 2013

DUEÑOS Y ESCLAVOS


¿Cómo saber si te poseo o me posees?

Hacerte o que me hagas el amor es una ocasión en que se da y se quita, algo se transforma, algo se trasfiere y, de alguna manera, ya no eres ni soy la misma persona. Pero no sé si me entrego o si dejo de ser de mi propiedad, en el momento en que te permito tocarme en esa forma especial en que lo hacen los amantes. ¿Es el acto un evento que me confiere derechos sobre tu cuerpo o tu persona, mientras transfiero los derechos de propiedad sobre mí a ti?

Porque me siento tuyo y te siento de mí. Porque cuando te beso mi vida se detiene y se convierte en tiempo de ti. Porque tanto aclamaba mi libertad y ahora tiemblo si no te siento cerca exigiendo mi cuerpo y mis espacios. Porque mi vida ya no es representada por mi solo nombre, sino que requiere el tuyo para tener algún sentido.

Ahora soy un ser incompleto, que perdió parte de sí el día que se distrajo mirándote. Robaste mi alma sin siquiera quererlo, sin tener conocimiento de eso. No sabía que los ladrones pudieran ser bandidos contra su voluntad. Tampoco que el ultrajo sería extrañamente placentero. Pero ocurrió, me robaste y ahora temo ser libre de nuevo, sin ti.

¿Cómo saber quién posee a quién? ¿O qué pertenece a quién? Si entre el calor de los cuerpos y el fuego de nuestra pasión se funde todo. Si en el acto todo nos exigimos y todo nos quitamos, sin convertirnos en ladrones o víctimas. Si en el mar de cuerpos reclamando y besando todo se confunde, como vórtice de miembros sin dueño aparente. Si con cada movimiento, cada vuelta, cada abrazo y cada caricia ya no se sabe qué es tuyo y qué es mío, dónde empiezo yo y terminas tú, porque todo es nosotros. Porque ahí nada tiene sentido, ni necesidad hay que lo tenga y la única verdad flotando, entre el efluvio de pasión que nos envuelve, es que somos dueños y esclavos de este amor.



All by Sergio Vergara.

SÍGUEME EN:

miércoles, 24 de octubre de 2012

LA UNA DE LA MAÑANA*

Mi celular se iluminó.

¿Iré o no iré? No es lo correcto y lo sé, pero mis pies ya empezaron a andar. Cada paso acallado mío susurra que es malo, innoble, pero el resto de mi cuerpo los ignora, como siempre.

La tímida luz de su taller se encendió y tomé aire al recordar las sensaciones que seguían a ese evento desde hacía seis meses atrás. Me causó escalofrío pensar en las frías herramientas contrastando con su ardiente cuerpo. Hoy pasaría, era inevitable. El deseo nos superaba. Era como si nos perdiéramos en él, o nos fusionáramos y de pronto no sabíamos dónde estábamos. Al unirnos éramos otra persona, una tercera, que no compartía nuestros valores, creencias, compromisos, lealtades; era egoísta, mezquina, celosa, egotista y a la que sólo le interesaba el placer inmediato. Pero era perfecta en toda esa imperfección.

Mi celular se encendió de nuevo y mis muslos se contrajeron, pero ya estaba afuera. Crucé el umbral, seguías viendo tu celular y sonreíste con malicia al verme.

«Vení», dijiste. Por instinto, por decencia, por un poco de mi lealtad, dije no con la cabeza, pero ya venías por mí, robaste mi respiración con un beso, sentí que algo se expandió en mí. De pronto me perdí. Me veía desde fuera, comportándome como otra persona, que disfrutaba, con espontaneidad, con avidez, como animal llegando al abrevadero. Un tornado de sensaciones se formaban dentro de mí y culminaba con un grito, a veces dos, a veces más, a veces casi amanecía.

jueves, 13 de septiembre de 2012

EL SABIO O SOBRE LA FELICIDAD


Por favor, sabio maestro, enséñeme a ser feliz.

—¿Cómo enseñarte, amigo, a satisfacer algo que sólo tú sabes hacer y qué significa para ti? Ser feliz es un desafortunado concepto que aprendemos. No creo que estemos destinados a ser felices. Buscar ser feliz es como tener hambre. Sólo el hambre te mueve a que busques comida y te plantees un método para no padecerla. Así, la vida de la humanidad gira en torno de éste y otros menesteres. Su vida está para satisfacer esta necesidad, trabaja para comer, duerme para trabajar… y se ata a la mesa. Las personas comen y ya piensan en su próxima comida. Saben que aunque coman, están destinadas a comer de nuevo; y así buscan la felicidad, pero para ella no hay hitos específicos, como sentarse a la mesa. Se es feliz y no se valora, se piensa siempre en una porción más grande de alegría. Como este apetito es tan grande no se sacia y siempre se tiene el manjar en mente. Si no existe bocado suficientemente grande para llenar ese hueco, no hay posible felicidad humana.

—¿Entonces no se puede ser feliz?

—Se puede, pero no como tú piensas.

—No entiendo, se puede, ¿pero no mi felicidad personal?

—Así es. Ser feliz es similar a la lucha contra la gula. El humano es simple cuando se piensa en él como analogía de sí mismo. No puede hacer otra cosa más que replicarse en todo lo que hace. Como en este caso. Lo primero que debes hacer es borrar el manjar de tu cabeza, es tan delicioso que costará. Después comienza a preparar pedazos pequeños y amargos, de tal suerte que no quieras comer más hasta la próxima ocasión en que el cuerpo pida. La falta de placer al comer te hará no esperar con tanta ansia la comida. Hazlo así un tiempo. Come con austeridad.

»Un buen día tu cuerpo se acostumbrará a comer poco, entonces dale poca comida rica. Te garantizo que degustarás cada bocado. Cada pequeño bocado será la gloria.

—¿De modo que para ser feliz hay que ser conformista? ¡Bah!
—Nunca he dicho esto. No te recomendé tirarte en el campo a comer hierba amarga. Dije prepara los pedazos amargos. Nunca se deja de luchar. Imagina la vida de trabajo arduo, como pequeños bocados gratificantes. Ahora piensa que el trabajo intenso te traiga alguna vez ese preciado manjar, su sabor sería indescriptible, pero no te hará parar. Al no tener una meta máxima, no afectará tu trabajo, pues desconoces de manjares, los olvidaste hace tiempo.

—Qué fácil es hablar cuando se sabe todo y hablar de ignorancia es un lujo.

No, no lo sé todo. Tengo la facultad de que aquello que digo sueno correcto o bello, pero no significa que todo sea cierto. Si algo nos hace felices, ¿por qué debemos constatar que es cierto? Quizá ya sea muy viejo, pero a veces pienso que la gente quiere ser infeliz. Desea conocer, busca por doquier, y con regularidad considera cierto lo inmediatamente malo que encuentra, haciendo que lo bueno que antecedía a lo malo desaparezca, como si jamás hubiese existido. Tenemos un extraña fijación por lo malvado, que aunque la maldad sea menor que la bondad, la maximizamos.

»Sobre el saber, no lo sé todo. No sé mucho de maldad y la que me acontece intento verla como lo que es, un evento que no debe eclipsar la luz de mis días. Me gusta pensar que así como lo bueno es pasajero, lo malo también lo es. Lo malo son pedazos no muy dulces, que nos hace más sensibles a su sabor opuesto, hace a lo dulce más dulce y al manjar ambrosía.

Entonces es feliz porque sabe cómo hacer todo esto que describe.

No te equivoques. No soy feliz porque sé. Soy feliz porque ignoro. Ignoro cómo hacer grandes las cosas malas, cómo girar mi vida en torno a las tragedias, cómo evitar que el cuerpo y el alma hagan lo que les es tan natural: cicatrizar. Todo esto se aprende en malhadados momentos, de infortunados seres. Amigo mío, yo no soy feliz porque sé, soy feliz porque ignoro. Desconozco lo suficiente para no complicarme la vida.


All by Sergio Vergara.


¡COMENTEN Y RECOMIENDEN LA PÁGINA!


SÍGUEME EN:

jueves, 19 de julio de 2012

NO DIGAS TE AMO



No digas "Te amo" como algo que se dice por estar en una relación, porque la costumbre hace que sea muy fácil, porque es natural. No lo hagas porque a nadie afecta, porque son palabras, porque se siente bien o como un simple experimento. No prometas más allá de lo que puedes, ni de lo que sabes, la idealización no te hace omnipotente. No juegues a amar a dos a la vez, quien lo hace sólo formula una metáfora que se repite en diferentes ámbitos de la vida, de al menos dos
 de los involucrados, fracciona al amor, separa a las parejas, divide el corazón y rompe la confianza. No mientas, si no tienes la seguridad, no la tienes y ya, no se invoca a la lluvia con la voluntad, tampoco el deseo, las buenas voluntades o el amor, todo esto se desarrolla en condiciones adecuadas y específicas; propicia las condiciones y no esperes milagros o casualidades. Repito, no digas “Te amo” como si estás cinco letras fueran inofensivas o los sonidos inermes. Las miradas, las letras, los sonidos… provocan una serie de reacciones en cadena que han sido los responsables de la creación de sueños enormes y de grandes depresiones, forman la arquitectura y geografía de la naturaleza humana. No te apresures, no temas, no se acaba el mundo porque no lo digas hoy, espera, mira a los ojos al objeto de tu deseo, y en la contemplación flotará una respuesta. No digas “Te amo” porque si mañana cambias de opinión, las palabras no pueden regresarse a su fuente como si no hubieran acaecido. Cuida lo que dices y cuándo lo dices. No digas “Te amo” o mañana tendré que explicar cuando te dicen “Te odio”.


All by Sergio Vergara

viernes, 11 de mayo de 2012

A MI MADRE



Hoy leía, por causa de la añoranza, un mensaje de texto de mi madre. Me di cuenta de una cosa peculiar sobre la que no había pensado mucho: que tenía errores de ortografía muy graves, de aquellos que en otras personas critico, de esos que pienso que me avergonzaría tener. Pero, momento, nadie se ría, no es afán de exponerla, no hay nada que pueda parecer criticable o reprobable en esto; pues si alguien en el mundo merece que se le perdone estas fallas, es precisamente ella: Mi Madre.

Ese mensaje me recuerda sus sacrificios, su entrega, su dedicación, su arduo trabajo de años y que, a pesar de mi edad, se sigue preocupando por mí. Llámenle ignorancia si gustan. Siendo la ignorancia el conocimiento de un mundo diferente y no sólo el desconocimiento de una cosa en particular. Pero no conozco a nadie que haya renunciado a tanto conocimiento con tanto amor, haciendo todos los esfuerzos a su alcance para que yo pueda escribir y hablar tan pomposamente, y usar palabras que quizá nunca comprenda, pero que son causa de ella, frases que son producto de su existencia. Cualquier mérito que merezca yo, debería llevar en título más grande su nombre, que me caracteriza más que el mío propio. 

Madre es alguien que renuncia a la superación y placer personales por amor, nada más; y dicen que no es un sacrificio, sino un gusto, no soy quien para dudarlo.

lunes, 30 de abril de 2012

EXIGENCIA DE SER UNO MISMO


No soy perfecto y nunca he dicho algo semejante. Si yo veo defectos en mí, para los otros debo ser un síndrome de cosas imperfectas. No tengo obligación de ser normal, ni de hacerte feliz, mucho menos de estar contigo.
Soy lo que soy, hago lo que puedo, en la medida de mis virtudes y defectos. No estoy enfermo. No soy una enfermedad que deba erradicarse. Si modifico algo en mí es porque lo deseo, oculto algo de mí que consideras malo y lo hago porque lo decido.
El problema no es problema en aislado, se  vuelve cuando nos unimos. En la soledad, mi mal humor no afecta, mi risa estridente tampoco, ni siquiera las caras extrañas que hago al pensar, que tanto te molestan.
La felicidad depende de hasta qué punto puedes soportar mi imperfección y normalizar mi anormalidad. No cambiamos, sólo decidimos actuar, pensar y sentir diferente, en función de un bien mayor: estar juntos.
A solas soy perfecto, pero no quiero estar solo. Rechazo mi oportunidad a la perfección. Aun así, y lo digo como exigencia a mi inherente derecho de vivir y existir:

¡No quiero ser curado de ser yo mismo!

jueves, 5 de enero de 2012

EL INCENDIO EN MÍ



Siento que me quemo,
me deshago, me disuelvo;
mi cuerpo desea viajar hacia ti.
Tu recuerdo me calcina tanto
que duele no tenerte cerca.

Como a quién le arrancan el corazón,
me falta el aire, me duele el pecho.
Tu mirada me penetra como fuego vivo
y aun así me ignoras, dejando sólo brasas.
¿Qué necesito hacer para que me notes?

Mi deseo es combustible, tu cuerpo oxígeno,
y el destino, un niño tonto con cerillas.
Al observarte, la combustión comenzó,
y el humo ya no me deja pensar claramente,
ahora hay demasiadas llamas para un sólo cuerpo.