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jueves, 13 de noviembre de 2014

AMOR ÁGAPE*

 ¿Por qué parece que amarte es un delito?
¿Por qué te molesta que mi corazón lata por ti?
¿Por qué me culpas por no poderte echar de mis sueños?
¿Por qué me haces sentir mal porque no puedo dejar de quererte?
Si mi amor es dócil e inocente, no demanda, no pide nada. Sólo es.
Es un amor hambriento, que no hace nada por satisfacerse.
Mi corazón sólo responde a esa sensación mágica de saber que existes.
Mi mente te aferra sin tocarte, pues aunque te alejas nunca te vas.
Te amo en la distancia, en la sombra, en las penumbras, en el silencio.
Jamás me atrevería a culparte por no amarme, eres inocente de mi amor.
Nada hiciste para que esto pase, pero no puedes hacer nada para que no suceda.
Imagino cómo verás esta carta, no me tengas lástima, esto es un placer.
Tampoco me agradezcas el amarte, pues no es un favor, es un honor.
La tierra no gira, el reloj no avanza, mi corazón no late, cuando no te veo.
Son días de lluvia, días sin sol, días helados, días grises... Días sin ti.
¿Y qué si te amo? ¿Y qué si no me quieres? ¿Y qué? ¿Y qué? ¿Y qué?
Yo no te pido nada por mi amor, no necesito nada de ti, sólo que existas;
sólo que seas, sólo que mires, sólo que vivas, sin importar yo.
No me culpes, no me odies, no rechaces este amor que existe sin importar qué.
Hacerlo sería como molestarte porque la Tierra gire o cada día amanezca.
Esto que siento es inevitable y tiene vida propia, sólo puedo sentirlo, impotente.
Para ya no molestarte más, te diré: Te amo, y nada podemos hacer al respecto.


By Sergio Vergara


*Agápē (en griego ἀγάπη) es el término griego para describir un tipo de amor incondicional y reflexivo, en el que el amante tiene en cuenta sólo el bien del ser amado.


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viernes, 23 de mayo de 2014

FLUYE


La vida cambia de ritmo como un río. En ocasiones es lenta y tranquila, apenas se percibe el movimiento. En otras es lenta y agresiva, hay piedras y el agua es turbia. A veces parece estancada en un recodo o es tan emocionante como en el vértigo de una cascada. El río sigue su andar como persiguiendo algo invisible, algo no inmediato, empero continúa con bríos, proporcionando vida por donde quiera que pasa. El río no se detiene, aunque a veces su andar es tan lento que parece inmóvil. Su destino es andar.

sábado, 1 de junio de 2013

EL JUEGO

¿Y si jugamos a mentirnos?
Juguemos a pensar que el otro trascenderá su espíritu,
a que nos adoraremos más allá de la eternidad,
dirás que soy lo mejor que ha pasado por tu historia,
que serías capaz de surcar cualquier odisea por verme
y que el resto de las personas son inferiores a mí.
Júrame que tu cariño es más grande que el infinito.

Pensemos en grande, una mentira insuperable.
Yo fingiré que ya no puedo pensar en nadie
y tú me dirás que nada en tu pasado importa ya.
Nos diremos que ya nada ni nadie nos puede separar,
haciendo oídos sordos a la experiencia de la humanidad.
Engañemos, juguemos, finjamos, prometamos otro día más,
incluso en los días en que estés lejos siquiera de fingir interés.
Di palabras en automático, recurre a lo dicho antes, está permitido.

Yo prometo creerte fielmente, hasta cuando mientas mal.
Necesitamos este juego de mentiras intergeneracional.
Es un juego simple y divertido, pero no siempre termina bien.
Para jugar se necesita de dos personas que olviden el juego,
se requiere una necesidad de apego, de trascendencia y calor.
Si aceptas jugar prometo ser el mejor jugador que has visto.
Su nombre es bien conocido. Por consenso le llaman Amor.


All by Sergio Vergara.

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martes, 23 de octubre de 2012

SOBRE EL AMOR VERDADERO*


Cuando se halla, ya no se deja y si los demás dicen que está mal, vas por buen camino. Hay personas que no saben soportar la felicidad ajena, les duele la ausencia en su vida y les pesa la presencia de eso que desean en alguien más. La envidia sólo es señal de que las cosas se están haciendo bien. Nadie envidia a los mediocres. Las grandes victorias regularmente requieren una ardua lucha, porque sólo éstas pueden causar excelentes satisfacciones y hacen que la lucha valga la pena.

Apostar por el amor es un riesgo, si se apuesta contra la persona amada, nunca apuestes solo, no des más de lo que tu pareja esté dispuesta a dar. El amor es un juego de sumas a no cero, es decir, que ambos deben ganar. Pero apuesta, siempre apuesta inteligentemente, apuesta por tu amor verdadero sin comprometer el amor propio.

Escucha a los metiches, lo que dicen es importante, porque los enemigos sirven para necesitar a los amigos y a la pareja. Si su odio los une más, bienvenidos sean.**


All by Sergio Vergara.

*Cuidado que puede confundirse con verdaderos amores problemáticos, tormentos y violentos, que sí deben detenerse. Pon atención y no existe ningún indicio de esto, haz lo que digo.
**Este texto lo seguiré ampliando. Denme comentarios y sugerencias.


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lunes, 3 de septiembre de 2012

SOBRE EL SENTIMIENTO DE JUSTICIA




Obra de modo que las cosas malas parezcan injustas y no obra de karma o precio por pecado. Compórtate con el otro como si te trataras en un espejo, con las consideraciones y desconsideraciones que piensas merecer. Es mejor creerse víctima de la maldad de los demás que sujeto de interminables expiaciones. Aunque el concepto de justicia es prácticamente irrealizable, es común el sentimiento de su antítesis, que radica en toda alma humana; pero la justicia es como la satisfacción absoluta humana del apetito, que al comer demasiado creemos estar satisfechos, como si de algún modo cargáramos el cien por ciento de  las energías, pero que no contamos con aquella utilizada en el consumo, procesamiento y degradación de los alimentos, que sólo después serán energía; por lo que la satisfacción nunca es completa y como la felicidad, que si existe, dura menos de un segundo en su cúspide, a partir de la cual medimos el resto de nuestras vidas.

lunes, 23 de julio de 2012

UNA HISTORIA CUALQUIERA: ANA



Mi inocencia, mi inocencia no la recuerdo. Ésa es como una palabra de broma para mí. Recuerdo que Carlos decía que sabemos cuán dañados estamos cuando creemos que los niños saben lo que hacen, comprenden todo pero se hacen “mensos” para lograr sus objetivos. Cuando se declara maquiavélico a un niño, es que la inocencia es irrealizable para el alma, pues de ellos se desprende el concepto.

En una ocasión creí en los cuentos de hadas y jugué por un momento a ser princesa, ahora sé que no era inocente, era ciega, estúpidamente ciega. Al día siguiente oí a Martha, mi tía, decir que las mujeres nacimos para sufrir. Creí que debería significar que sufría en ese preciso momento, por el simple hecho de ser mujer, pero yo no sufría, esa es la verdad, sólo existía. ¿O será que no sufría porque no era mujer? No todavía y cuando lo fuera, el dolor comenzaría. Porque parece ser el objetivo femenino, pero yo no lo buscaba, no nací para eso, me dije.

Los siguientes años pensé poco en ello, aunque el pensamiento casi tomaba forma cuando mamá me halaba fuertemente el cabello al peinarme, para que estuviera “bonita”, aunque papá decía que yo era tan hermosa, incluso cuando yo estaba peor que un cerdo de tanto jugar entre gastronomía de lodo. Era mi madre a la que parecía desagradarle mi suciedad, era ella la exigente para que acentuara mi belleza, Raúl, mi hermano siempre ha sido feo y a nadie parecía importarle.

 Pronto aprendí también que debía limitar mi cuerpo de modo artificial, podía ganarle a Raúl con una mano en la cintura, pero parecía estar mal, se burlaban de él cuando lo apaleaba y decían: “¡Cómo te gana una mujer!”, como si algo tan insignificante como yo no pudiera realizar tal proeza. A parte, mis piernas debían estar más cerca de lo que les era natural, debía comer menos de los que mi cuerpo requería, usaba menos palabras de las que conocía, negaba malestares físicos en público, debía ocultar algunos sentimientos; me unían a las niñas en el juego como si los niños tuvieran sarna o algún talento especial para estar cerca de mí, poco después, ellos me empezaron a rechazar por “débil” y no era nada de eso, sólo no tenía práctica. Insisto, no era inocente, era estúpida, no veía lo evidente.

sábado, 4 de junio de 2011

TU SANGRE ES VIDA







Ha anochecido nuevamente, mi enemigo natural se ha rendido de nuevo ante mi majestuosidad, y como todas las noches buscaré a mi compañera eterna; aquella doncella que me acompañe desde este momento hasta lo que resta de eternidad.

Dama de mis sombras, y mis olvidadas luces, dueña de lo que yo llamo vida, deja de buscar la luz y comienza a buscar en la oscuridad a tu caballero de negro, tu propia versión de un cuento de hadas, cuyo final no existe y la utopía de la felicidad eterna se encuentra al alcance de tus deseos. Pide, yo concedo, los imposibles serán cosa del pasado. Yo tu alimento, yo tu cobijo, yo seré lo que me pidas que sea.

Hoy cumplo doscientos años desde que comencé mi búsqueda. Y cuando sentía desfallecer mi ánimo, apareciste iluminada como aparición divina, de pie en esa esquina, lugar preferido por mis memorias. En la escena perfecta, con tu belleza inigualable, cierto toque de inocencia y una carga de sensualidad. Me acerqué para que te percataras de mi presencia; al mirarme, te perdiste en mi mirada así como yo en la tuya. Y todo parecía inevitable, tanto como impedir que la Tierra gire.

Te tomé por la cintura, acerqué mis labios a los tuyos, que como polos opuestos se fundieron en un beso, para luego alejarnos como si la luz de ese farol nos lastimara. Y después de caminar entre las penumbras nocturnas, te hice mía en un callejón; que luego de doscientos años de celibato, recordé por un momento lo que fue alguna vez estar vivo. En la cúspide del acto, escuché a tu corazón rebosante de sangre que me pedía a gritos la tomara, y tu yugular me atraía a ella, como si la fuerza de gravedad se concentrara ahí. Bebí tu sangre, y sentí en ti éxtasis, como si hubieses encontrado tu razón de ser, luego de eso, rasgué mi muñeca, mi yugular y el pecho a la altura del corazón. Bebiste de mí y nos hicimos uno.