Viernes 22 de junio de 2011, 5:48 p.m.
Ayer que la vi, me asustaba constantemente el parecido que tiene con quién siempre había deseado, como un sortilegio en ejecución. Eran las 8:23 cuando ese ser, mitad mujer, mitad diosa, entró por la puerta del salón y sentía que no podía apartar la vista de ella, como si su imagen magnetizara mis pupilas, controlara mi respiración, me hacía sudar, mi sistema nervioso es suyo.
Me encontré en una especie de nube informe e incoherente, como si viera a través de otra persona y mis ojos flotaban cada vez más cerca de ella, casi rosándola y estando tan lejos. Recuerdo que apenas seis minutos pasaron para que los idiotas que se creen populares comenzaran a planear el asecho, no les importó que la profesora los silenciara en diversas ocasiones. Ellos se veían seguros y pretensiosos, yo, ¡mi Dios!, que nunca me he comunicado con un ser tan perfecto, estoy seguro que fracasaré.
Sé que me viste y creo que te apenaste un poco por mí, aunque también sé que una chica tan linda como tú está acostumbrada a ser abordada, no a abordar, así que no desesperes, que yo encontraré el modo para sortear el abismo que separa a mi voluntad de mi boca.