La vida cambia de ritmo como un río. En ocasiones es lenta y tranquila,
apenas se percibe el movimiento. En otras es lenta y agresiva, hay piedras y el
agua es turbia. A veces parece estancada en un recodo o es tan emocionante como
en el vértigo de una cascada. El río sigue su andar como persiguiendo algo
invisible, algo no inmediato, empero continúa con bríos, proporcionando vida
por donde quiera que pasa. El río no se detiene, aunque a veces su andar es tan
lento que parece inmóvil. Su destino es andar.
viernes, 23 de mayo de 2014
jueves, 22 de mayo de 2014
¿SABES LO QUE DICES?
Juras que me
amas y me duele sentir tu amor,
tu amor
hiere, tu amor ataca,
tu amor
desconfía, tu amor mata.
Dices que me
amas y no dudo que lo creas,
lloras
cuando crees que me estás perdiendo,
y no
cuestiono que lo que sientes sea real.
Dices que me
amas, pero no sé lo que dices,
tal vez tu
amor y el mío no son compatibles:
yo cuando
amo, creo; tú cuando amas, mientes.
Dices y
dices mil veces lo mismo,
después de
una pelea y de una mentira,
luego de un
momento bello y mientras me miras.
jueves, 13 de febrero de 2014
LO QUE POR TI SIENTO
Me pediste que escribiera qué es lo
que siento por ti. Te he dicho hasta el cansancio que es imposible. No me
crees. Pues lo intentaré.
Para poder escribir lo que por ti
siento, debo primero decir lo que no: No te odio, no me pareces desagradable,
no quiero matarte… Bueno, a veces sí.
Ahora diré lo que mi cuerpo
experimenta ante tu presencia: Calidez, ternura, mi piel se eriza, mi boca se
estira en forma de sonrisa, mis ojos te enfocan, mi mente se pierde…
¿Qué más puedo nombrar? ¿Lo bien que
me haces? ¿Lo mucho que te pienso? ¿El tiempo que perdura la sensación de tus
dedos en mi piel? ¡No! ¿Para qué?
Espera… Miedo, me haces sentir miedo.
Aunque me haces bien, temo que todo pronto termine, que seas sólo un sueño, que
alguien mejor que yo conquiste tu atención.
Rabia, también siento rabia. Porque
hay días que en quisiera ser el polo magnético opuesto a ti y que salieras
volando tan rápido como la potencia de mi enojo.
Tristeza, a veces también hay
tristeza. Como cuando te alejas, como cuando callas o cuando tu melancolía
contagia mi estado de ánimo.
Gula, aunque no es un sentimiento, ¡siento
gula! Hambre de ti, antojo de tus labios y creo que la inanición causa efecto
en mi cuerpo cuando no beso tus orejas.
Y podría seguir toda la noche haciendo
esta tarea, en la que no he dicho nada. Como si el cerebro no encontrara la
forma de sacar la palabra exacta, que significa a ese nudo que se hace en mi
estómago cuando te veo o el otro estilo de amarre que sucede cuando me sacas de
mis casillas.
¿Idiota me he vuelto? ¿Hay una
palabra que comunique lo que siento? Aún no entiendo siquiera porque no he
hecho lo que la mente me demanda con tanto ahínco: comerte y quitarte la
respiración o matarte cuando logras exasperarme como sólo tú lo has logrado.
Después de tantos sentimientos y
sensaciones, ya no hay nada. ¡Pum! Se fueron. Ahora sólo hay confusión. Estás
en todas partes, como si cada centímetro de mí tuviera memoria propia. Eres un
torbellino que ocupa mi cuerpo y yo estoy en medio. Me envuelves, me confundes
cálidamente… Me amas…
Te amo. Y no sé qué demonios sea eso.
¡Qué extraño invento o palabra inventada para un torbellino sin forma ni color
definido! Unas veces se expresa por tu presencia, en otras por tu falta. Eres
viento de labios, o el suave soplo veraniego. En ocasiones me causas malestar y
en otras placer. Pero el malestar de tu presencia nunca supera al de tu
partida. Eres ese pensamiento intrusivo, ese te quiero callado, ese suspiro
robado, esa sonrisa tonta de mi rostro, ese asomarme a la ventana, ese abrazo
que derriba todo los problemas…
Eso eres, amor. Eso y más. Ahora lee
todo esto y verás que no hay una de todas estas quinientas palabras que lo haya
descrito bien.
miércoles, 18 de septiembre de 2013
MIS DÍAS SIN TI
Hoy desperté extrañándote como
nunca y deseándote más que siempre. Tu recuerdo comenzó a buscarme, yo a huir,
pero al final me atrapaste. Quité las delgadas sábanas que nos separaban, tu
recuerdo me acaloraba. La contemplación de tu mirada me dijo qué y cómo
ocurriría, mientras tu sonrisa se torcía un poco, me miraste con malicia y sentí
temor, pero de que no fueras real. Para no pensar en la locura, me apresuré a
tocarte y a desnudarte, como con hambre.
Comencé a recorrer los senderos
de tu cuerpo, donde alguna vez estuve, recordando. Mantuviste tu distancia,
sólo admirando como mis manos dibujaban en tu cuerpo. Te recorrí, mi lengua y
mis manos eran los vehículos, tu silueta mi territorio y destino. El cuarto se
transformó, ya no era él, sino un templo de contemplación de tu perfección. Tus
manos poseyeron las mías para recorrer mi cuerpo y reclamarlo como suyo. Comenzó
un vórtice de sensaciones y emociones donde me perdí y desorienté: arriba y abajo
estabas tú, afuera y al centro también, dominabas todo lo visible e invisible.
Las palabras se tornaban silencios,
éstos se volvían suspiros y gritos en ciertos momentos. Mi vientre ardía en
deseos, mi pecho quemaba de pasión y mis labios estaban sedientos de los tuyos,
de tu cuello, de tu vientre, de tu ombligo y de la parte tuya donde explotan
tus sentidos. De pronto ya no estábamos completos, sólo éramos labios, sólo
éramos pechos y piernas, sólo éramos esas partes que sentían, el resto
desapareció, era innecesario y se fue.
Fuego se apoderó de mí, creí que
moriría en ese incendio, pero dejé que continuara. El fuego crecía y los
silencios se hacían menos, luego el cuerpo en llamas y ojos apretados eran todo,
la oscuridad inundaba la habitación y después muchos colores aparecieron. El
último grito que acabó con todo silencio posible, sólo en eco había quedado.
Mi cuerpo era ligero y comenzó a
relajarse cada vez más, ya no te encontraba, pero tardé en preocuparme por eso,
una suave brisa entró por la ventana y mis sentidos comenzaron a reaccionar, a
notar tu ausencia y cuestionar que hubieras estado aquí. No, no estabas, sólo
estaba yo y esas ganas de tenerte siempre y ese llanto de sentirte lejos. Así
es mi día sin ti, deseos en el desayuno, la comida y la cena y hambre de ti en
ayunas. Así pasan mis días sin tu calor, sólo basta soñar contigo para poder
hacerte el amor sin tenerte. Y seguro que mañana, de nuevo, te extrañaré más
que nunca y te desearé igual que siempre.
All by Sergio Vergara.
domingo, 11 de agosto de 2013
MÁS DE TI
Quiero más de ti. Más que un
sueño, más que un deseo, más que la vida envuelta en misterios sobre qué harás
cuando no te veo y que hago con las horas vacías en que no estás.
Quiero de ti más que esa mirada
furtiva que escapa de mi descubrimiento, más que sólo la idea de que existes.
Deseo comprobar que no eres una proyección de mis más profundos deseos, un
sueño en vigilia o un error de mi mente. Quiero realidad.
Quiero ser quien eclipse el sol
cuando despiertes, tu amoroso despertador, quien observe que tu descanso sea
tranquilo. Muero por ser la última cara que observes antes de que sueños de mí
te inunden. Deseo ser el motor de tus carcajadas y el guardián de tus alegrías.
Mi destino es ser tu confidente,
tu benefactor en caricias, tu proveedor de ternura, la ruta de cuerpo, el final
de tu búsqueda. Porque mis deseos obedecen a algo más que una obsesión por ser
tu todo, es más bien una sincera preocupación por que seas tan feliz como
puedes serlo.
Quiero eso y más. Más de tu
tiempo, más de tu espacio, más de tu vida, de tu pensar. Quiero secar tus
lágrimas y aliviar tus penas, amo tu risa tanto como tus mohines. Quiero
también tu silencio y tus enojos, tus virtudes y tus defectos. Quiero más, siempre
más, pero más de ti.
viernes, 9 de agosto de 2013
MENDIGO DE TU AMOR
Dime que hay algo, no importa que no haya nada, de mentiras
sé vivir.
Por un poco de tu atención yo río, lloro, subo, bajo, avanzo
y retrocedo.
Un mendigo soy de tu cariño, dame ese poco que te sobre,
todo aquello que nadie más quiera, cualquier cosa que te
estorbe.
Bien dicen por ahí: La basura de una persona es el tesoro de
otra.
Si tu nada ha sido siempre mi todo y he comido feliz de un
plato vacío;
a tu nada he dedicado mi tiempo, mi espacio, mis sueños y
anhelos.
Imagina qué haría si dijeras que hay algo: migas para el
famélico,
esperanza para el desahuciado, agua para el sediento, amor
para mí.
Si por nada hago todo, no sé si mis fuerzas resistan el
todo, di que hay algo.
Porque por un algo daría mi vida entera: vivo, muero y
resucito por un algo.
jueves, 1 de agosto de 2013
DUEÑOS Y ESCLAVOS
¿Cómo saber si te poseo o me posees?
Hacerte o que me hagas el amor es
una ocasión en que se da y se quita, algo se transforma, algo se trasfiere y,
de alguna manera, ya no eres ni soy la misma persona. Pero no sé si me entrego
o si dejo de ser de mi propiedad, en el momento en que te permito tocarme en
esa forma especial en que lo hacen los amantes. ¿Es el acto un evento que me
confiere derechos sobre tu cuerpo o tu persona, mientras transfiero los derechos
de propiedad sobre mí a ti?
Porque me siento tuyo y te siento
de mí. Porque cuando te beso mi vida se detiene y se convierte en tiempo de ti.
Porque tanto aclamaba mi libertad y ahora tiemblo si no te siento cerca
exigiendo mi cuerpo y mis espacios. Porque mi vida ya no es representada por mi
solo nombre, sino que requiere el tuyo para tener algún sentido.
Ahora soy un ser incompleto, que
perdió parte de sí el día que se distrajo mirándote. Robaste mi alma sin
siquiera quererlo, sin tener conocimiento de eso. No sabía que los ladrones
pudieran ser bandidos contra su voluntad. Tampoco que el ultrajo sería
extrañamente placentero. Pero ocurrió, me robaste y ahora temo ser libre de
nuevo, sin ti.
¿Cómo saber quién posee a quién? ¿O
qué pertenece a quién? Si entre el calor de los cuerpos y el fuego de nuestra
pasión se funde todo. Si en el acto todo nos exigimos y todo nos quitamos, sin convertirnos
en ladrones o víctimas. Si en el mar de cuerpos reclamando y besando todo se
confunde, como vórtice de miembros sin dueño aparente. Si con cada movimiento,
cada vuelta, cada abrazo y cada caricia ya no se sabe qué es tuyo y qué es mío,
dónde empiezo yo y terminas tú, porque todo es nosotros. Porque ahí nada tiene
sentido, ni necesidad hay que lo tenga y la única verdad flotando, entre el
efluvio de pasión que nos envuelve, es que somos dueños y esclavos de este
amor.
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