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domingo, 11 de agosto de 2013

MÁS DE TI

Quiero más de ti. Más que un sueño, más que un deseo, más que la vida envuelta en misterios sobre qué harás cuando no te veo y que hago con las horas vacías en que no estás.
Quiero de ti más que esa mirada furtiva que escapa de mi descubrimiento, más que sólo la idea de que existes. Deseo comprobar que no eres una proyección de mis más profundos deseos, un sueño en vigilia o un error de mi mente. Quiero realidad.
Quiero ser quien eclipse el sol cuando despiertes, tu amoroso despertador, quien observe que tu descanso sea tranquilo. Muero por ser la última cara que observes antes de que sueños de mí te inunden. Deseo ser el motor de tus carcajadas y el guardián de tus alegrías.
Mi destino es ser tu confidente, tu benefactor en caricias, tu proveedor de ternura, la ruta de cuerpo, el final de tu búsqueda. Porque mis deseos obedecen a algo más que una obsesión por ser tu todo, es más bien una sincera preocupación por que seas tan feliz como puedes serlo.
Quiero eso y más. Más de tu tiempo, más de tu espacio, más de tu vida, de tu pensar. Quiero secar tus lágrimas y aliviar tus penas, amo tu risa tanto como tus mohines. Quiero también tu silencio y tus enojos, tus virtudes y tus defectos. Quiero más, siempre más, pero más de ti.


All by Sergio Vergara.


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viernes, 9 de agosto de 2013

MENDIGO DE TU AMOR

Dime que hay algo, no importa que no haya nada, de mentiras sé vivir.
Por un poco de tu atención yo río, lloro, subo, bajo, avanzo y retrocedo.
Un mendigo soy de tu cariño, dame ese poco que te sobre,
todo aquello que nadie más quiera, cualquier cosa que te estorbe.
Bien dicen por ahí: La basura de una persona es el tesoro de otra.
Si tu nada ha sido siempre mi todo y he comido feliz de un plato vacío;
a tu nada he dedicado mi tiempo, mi espacio, mis sueños y anhelos.
Imagina qué haría si dijeras que hay algo: migas para el famélico,
esperanza para el desahuciado, agua para el sediento, amor para mí.
Si por nada hago todo, no sé si mis fuerzas resistan el todo, di que hay algo.
Porque por un algo daría mi vida entera: vivo, muero y resucito por un algo.


All by Sergio Vergara.


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jueves, 1 de agosto de 2013

DUEÑOS Y ESCLAVOS


¿Cómo saber si te poseo o me posees?

Hacerte o que me hagas el amor es una ocasión en que se da y se quita, algo se transforma, algo se trasfiere y, de alguna manera, ya no eres ni soy la misma persona. Pero no sé si me entrego o si dejo de ser de mi propiedad, en el momento en que te permito tocarme en esa forma especial en que lo hacen los amantes. ¿Es el acto un evento que me confiere derechos sobre tu cuerpo o tu persona, mientras transfiero los derechos de propiedad sobre mí a ti?

Porque me siento tuyo y te siento de mí. Porque cuando te beso mi vida se detiene y se convierte en tiempo de ti. Porque tanto aclamaba mi libertad y ahora tiemblo si no te siento cerca exigiendo mi cuerpo y mis espacios. Porque mi vida ya no es representada por mi solo nombre, sino que requiere el tuyo para tener algún sentido.

Ahora soy un ser incompleto, que perdió parte de sí el día que se distrajo mirándote. Robaste mi alma sin siquiera quererlo, sin tener conocimiento de eso. No sabía que los ladrones pudieran ser bandidos contra su voluntad. Tampoco que el ultrajo sería extrañamente placentero. Pero ocurrió, me robaste y ahora temo ser libre de nuevo, sin ti.

¿Cómo saber quién posee a quién? ¿O qué pertenece a quién? Si entre el calor de los cuerpos y el fuego de nuestra pasión se funde todo. Si en el acto todo nos exigimos y todo nos quitamos, sin convertirnos en ladrones o víctimas. Si en el mar de cuerpos reclamando y besando todo se confunde, como vórtice de miembros sin dueño aparente. Si con cada movimiento, cada vuelta, cada abrazo y cada caricia ya no se sabe qué es tuyo y qué es mío, dónde empiezo yo y terminas tú, porque todo es nosotros. Porque ahí nada tiene sentido, ni necesidad hay que lo tenga y la única verdad flotando, entre el efluvio de pasión que nos envuelve, es que somos dueños y esclavos de este amor.



All by Sergio Vergara.

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sábado, 1 de junio de 2013

EL JUEGO

¿Y si jugamos a mentirnos?
Juguemos a pensar que el otro trascenderá su espíritu,
a que nos adoraremos más allá de la eternidad,
dirás que soy lo mejor que ha pasado por tu historia,
que serías capaz de surcar cualquier odisea por verme
y que el resto de las personas son inferiores a mí.
Júrame que tu cariño es más grande que el infinito.

Pensemos en grande, una mentira insuperable.
Yo fingiré que ya no puedo pensar en nadie
y tú me dirás que nada en tu pasado importa ya.
Nos diremos que ya nada ni nadie nos puede separar,
haciendo oídos sordos a la experiencia de la humanidad.
Engañemos, juguemos, finjamos, prometamos otro día más,
incluso en los días en que estés lejos siquiera de fingir interés.
Di palabras en automático, recurre a lo dicho antes, está permitido.

Yo prometo creerte fielmente, hasta cuando mientas mal.
Necesitamos este juego de mentiras intergeneracional.
Es un juego simple y divertido, pero no siempre termina bien.
Para jugar se necesita de dos personas que olviden el juego,
se requiere una necesidad de apego, de trascendencia y calor.
Si aceptas jugar prometo ser el mejor jugador que has visto.
Su nombre es bien conocido. Por consenso le llaman Amor.


All by Sergio Vergara.

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jueves, 21 de febrero de 2013

ILUSIONES


Ya no quiero una ilusión,

verte y soñarte toda la noche, oírte y temblar por ti, verte marchar y llorar otra vez.

Ya no quiero una ilusión,

pensar en mundo posibles, engañarme con que piensas en mí y frenar así mi vida.

Ya no quiero una ilusión,

Jugar a que me quieres, fingir que te creo, danzar entre mentiras, rogarte por un beso.

Renuncio a la ilusión,

último beso a tu recuerdo, las postreras palabras hacia ti, el adiós matizado de olvido.

Renuncio a esta ilusión,

a las palabras nunca dichas, a los besos no entregados, a ti. Bienvenida la cordura.


All by Sergio Vergara.


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miércoles, 19 de diciembre de 2012

EL DÍA PROMETIDO


Me dicen que te olvidaré, incluso gente más sabia que yo.
Juran que el olvido es necesario y que el cuerpo lo sabe,
qué solo llegará y que una mañana no recordaré quién eres;
también que el sonido de tu voz no susurrará a mis espaldas,
mientras que tus rasgos faciales se difuminarán en mi mente.

Y dicen mil veces que te he de olvidar.
Que tu nombre un día sólo será una palabra sin significado;
tu historia, un vago recuerdo de una plática de café;
tu vida, un cuento de los que usan para asustar a los niños,
tus palabras, tinta deleble destinada a desaparecer silente.

La gente habla cuando cree que las experiencias se repiten sin cesar,
que recuerdo y olvido se suceden como la lluvia y la sequía,
que el olvido es un día prometido para cualquier recuerdo.
Pero ese día camina lento, con pereza, el sol tan distraído
como misionero amnésico o como esperando un cambio de opinión.

Olvido o el Día Prometido, infame y ruin traicionero,
como obrero que cobra por adelantado y huye con el efectivo.
¿Pero dónde radica la promesa? ¿En mí o el dominio público?
Hoy termina la promesa de otros y comienza la mía.
Mañana será cuando te dejaré de ver como ese alguien que dije amar.

Sabré quien eres, dónde vives, 
el color de tus ojos, tu canción favorita, 
tu forma de besar, tu voz al amar, 
quien fui contigo, tu cumpleaños,
 tus defectos, tus debilidades, 
las formas desnudas de tu cuerpo, 
tus frases irritantes... tu todo.
Porque el problema nunca fue el olvido. 
El día prometido será dejarte de amar.
El día prometido depende de mí.


All by Sergio Vergara.


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“SI TAN SÓLO PUDIERA”


El silencio de la duda y la incredulidad cerró mi boca nuevamente. Te miro como de costumbre, ocultando esa mirada tan mía, pero tan tuya, porque sólo la realizo cuando tú estás enfrente; sonríen tus ojos pero tu cara es inescrutable. Es la cita informal, la hora acordada, que ni los interrogadores más fieros harían que reveláramos.

Ahí estás, sé que me viste. Es inevitable que pasemos al lado del otro… Te miro por un instante que se hace eterno, bajo la mirada por miedo a que todo sea mi imaginación insana que gasta bromas crueles a mi mente.

Desde mi infancia juego a que tengo poderes, espero que eso sea normal, imagino que puedo detener el tiempo, coloco las manos frente a mí, como si quisiera frenar a alguien y ¡PAM!, ¡funcionó!: el mundo se detuvo, la Tierra dejó de girar ante mi capricho, aunque misteriosamente el aire fluye lo suficiente para que respire. Las personas son estatuas, camino entre ellas, incluso tú eres una hermosa figura inmóvil, evado a tus amigos, me poso frente a ti. Me invade el miedo, creo que el poder puede terminar en cualquier momento y todos verían mis deseos, pero me vuelvo valiente y te toco las comisuras de los labios, luego sigo el sendero de tu cabello y miro a tus ojos vacíos. Quiero darte un beso, ese acto imposible que me quita el sueño, pero no. Sería innoble de mi parte, incluso un delito. Me alejo un paso y te “descongelo”, vuelves a la vida, pero el mundo sigue en pausa, tus ojos sufren desconcierto, analizar lo que ocurre y noto temor en ti. Quisiera volverme invisible, porque pronto te darás cuenta que no estoy donde debiera, de hecho, estoy donde no es mi lugar… Tiemblo, me miras y no del todo, pero comprendes, me miras y tu entrecejo formula una pregunta, mi planta derecha esboza un pequeña respuesta y avanza hacia a ti, dubitativa.