Obra de modo que las cosas malas
parezcan injustas y no obra de karma o precio por pecado. Compórtate con el
otro como si te trataras en un espejo, con las consideraciones y
desconsideraciones que piensas merecer. Es mejor creerse víctima de la maldad
de los demás que sujeto de interminables expiaciones. Aunque el concepto de
justicia es prácticamente irrealizable, es común el sentimiento de su
antítesis, que radica en toda alma humana; pero la justicia es como la
satisfacción absoluta humana del apetito, que al comer demasiado creemos estar
satisfechos, como si de algún modo cargáramos el cien por ciento de las energías, pero que no contamos con
aquella utilizada en el consumo, procesamiento y degradación de los alimentos,
que sólo después serán energía; por lo que la satisfacción nunca es completa y
como la felicidad, que si existe, dura menos de un segundo en su cúspide, a
partir de la cual medimos el resto de nuestras vidas.
lunes, 3 de septiembre de 2012
viernes, 24 de agosto de 2012
TU VOZ
Tu voz es como las olas
del mar que resuenan en mis oídos,
llegan hasta mi mente sin
cesar un solo día.
Esa voz dice mi nombre y
susurra algo más que no entiendo,
pero basta para acelerar mi corazón y despertar
mis deseos.
Tu voz trae a tu cuerpo a
mi cama y toma al mío sin piedad.
Tu voz me arrastra a la
locura, me eleva y deposita en la realidad de nuevo.
Revuelvo la cama
buscándola, la detecto en mi cuerpo y todo ocurre otra vez.
Eso que resuena trae
hasta aquí lo que fue una vez y no será más:
A tu aroma que es como la
brisa suave del mar que queda impregnada en mi ser;
tus brazos como una
hermosa prisión y tus manos como gentiles verdugos;
tu boca devoradora que
exige todo mi ser como si le perteneciera.
Tu voz me lleva a la
cúspide de la felicidad, pero la sigue el derrumbe y el llanto,
porque cada vez que
termina el vacío anega lo que estuvo lleno.
Queda sólo el silencio, que hace más patente tu lejanía.
Romperé mis oídos uno de
estos días, aunque te aleje nuevamente de mí,
porque oír tu voz es un
placer, pero desafortunadamente no eres tú.
All by Sergio Vergara
jueves, 16 de agosto de 2012
PERFECCIÓN
La prueba de que la perfección no existe es que:
En la repartición de cualidades
(antes de nacer), de modo burocrático, pero con intento de equidad, las
cualidades fueron colocadas en puestos como si de un gran mercado se tratase.
Así todos podían acceder a ellas y tomarlas para sí. Estas virtudes tenían
tamaños, había, por ejemplo, Confianzas grandes, inmensas, exorbitantes y
también Confianzas moderadas, pequeñas e ínfimas; todos los puestos se abrieron
al unísono y todos los seres tenían la libertad de elegir una cualidad en el
orden que quisieran, todos poseían capacidades similares para avanzar entre los
puestos y, por un extraño sortilegio no se estorbaban, eso sí, resulta obvio
que aquel que tomara primero una cualidad grande al principio, encontraría una
cualidad ínfima al final. Los defectos no estaban entre los puestos, pero al
vaciarse las virtudes entre quienes escogieron, no quedaron completamente
llenos, el resto se relleno con la antítesis de la virtud, verbigracia quien se
llenó con 20% de Caridad, le correspondía 80% de Avaricia. Como lo mejor se
repartió a los primeros y lo peor al final, es entendible que no se pueda tener
todo en la vida.
Claro, todo se habría
solucionado, si en lugar ir a esos puestos, todos hubieran ido al lugar de
súper oferta en virtudes como al que fui yo. Obviamente gasté mucho en
Autoestima.
miércoles, 15 de agosto de 2012
UNA REFLEXIÓN SOBRE LA FE
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Antes que nada advierto que soy escritor y, por ende, construyo personajes que no reflejan del todo mi modo de pensar. Las palabras que coloco tienen un objetivo y no me gustaría que me calificaran por una mala interpretación de lo que leen. Los comentarios sí reflejan mi pensar, las historias son medios para aproximarnos a algo que deseo decir. Espero sus comentarios.
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Creer en algo incomprobable (tener
fe), lo que sea: un dios, el destino, el karma, es un método humano para lidiar
con la incertidumbre de lo que está fuera de nuestro alcance. Incluso es un modo
sano de cargar algunas responsabilidades propias a instancia externas y de cuya
existencia se tiene dudas razonables; empero no se puede culpar a nadie por
intentar tener entre las manos ese momento de paz a los que no podemos aspirar
sino creamos algo más allá de la física.
No condeno a nadie por creer,
sino por pensar que creer, en una tarde lluviosa luego de una catástrofe, nos
hace mejores personas; que saber que algo está mal, nos protege cuando lo
realizamos; que llamarnos bajo el nombre genérico de una religión nos hace
mejores humanos; que los cielos que nos inventamos se ganan con horas de
asistencia a templos. Lo que molesta a quienes no creemos en una instancia extracorporal
definida es la superioridad que demuestra quien se dice que es mormón,
cristiano, católico, etcétera. ¿Cómo puede ser una religión ser buena si su
principio fundamental, de casi todas, es la exclusión? “Nosotros tenemos la
verdad absoluta, todo el resto se va a ir al lugar que está destinado para los
infieles”.
Las religiones a veces sólo
sirven para justificar la maldad de la humanidad, aunque también promueven la
realización de acciones loables, la mayor parte del tiempo sólo sirven como
etiqueta a la que la mayoría de sus portadores no corresponde con la
descripción. La religión es como adoptar una ética ajena a nosotros, quizá
irrealizable para nuestra persona; es otra forma para hacer una distinción
entre humanos que lleva a violencia e intolerancia.
UNA HISTORIA CUALQUIERA: MANUEL
Por una parte nos enseñan las leyes de
la Iglesia y por otro, las de los hombres,
las mujeres confían en la naturaleza de
los hombres y nosotros en que todo es cierto.
No hay salida. Dudar no es de hombres.
—¿Acepta a Mónica como su esposa?— Inquirió el padre mientras la audiencia esperaba
expectante. Creo que el suspenso lo esperan de la novia en las novelas, pero de
ninguno en una boda en la que se supone se aman mutuamente, mucho menos de un
hombre seguro como yo. Pensé en que no sabía cómo sería mi vida de ahora en
adelante. El control del tiempo, la
exclusividad del cuerpo, la disponibilidad del dinero, lo que se espera de mí…
y no sé cuánta cosa que no había contemplado. Lo hago ahora, para mi desgracia,
con ese poder misterioso del cerebro para distorsionar el tiempo y crear los
segundos más eternos de mi vida.
Mientras miro sus hermosos ojos negros confirmo
cuánto la amo, la deseo y quiero estar con ella; pero ¿hasta que la muerte nos
separe? De pronto el tiempo se proyectó frente a mí, como si de un camino sin
fin se tratara. ¿Cuánto ocurrirá en ese trayecto? Cuando lo que nos obligue a
estar juntos, no sea el amor en sí, ni siquiera la biología, sino una cadena
invisible, una prisión sin posibilidad de salida, un contrato que no tiene en
cuenta la tendencia natural humana al
cambio.
Un hombre no tiene derecho a dudar, a temer, a no
querer algo que se supone natural en él. Recuerdo esa primera vez, que sé que
nos condena al infierno y que hoy negociamos ante Dios: a mí me enseñaron que
las personas sólo se les está permitido acercarse carnalmente luego del
santísimo matrimonio, pero también escuché a hombres, como mi padre (hombre unido
por este divino lazo desde hace 25 años), por ejemplo, decir: “Pues te la
hubieras chingado”, a otro hombre unido bajo el mismo sacramento. Pareciera que
el hombre es una bestia que busca sexo, que lo desea, que viviría fornicando si
le fuera posible; para mí no lo es, el acto de entrega del cuerpo es un juego
de dos, íntimo, místico, especial. Pero tengo prohibido expresarlo. En esa
noche, apenas dije “no” y ella se formuló una madeja de teorías sin boca ni
cola, cuyos tópicos saltaban entre: su fealdad imaginaria, infidelidad de mi
parte, falta de amor, homosexualidad… entre otras que no entendí. Si sólo le
hubiera dicho que quería esperar, que quizá era un buen momento para ella, pero
no para mí, sus teorías se habrían confirmado, al menos en su cabeza. Sin
posibilidad de decidir por nuestra parte, los hombres estamos a su merced; no
porque sea un castigo o un sacrificio lo que hacemos en ese momento; pero se
siente algo extraño saber que ser hombre es como no tener derecho a elegir
sobre nuestra sexualidad, no es natural pensar al respecto; especialmente
porque no nos cuestionamos sobre ello, está tan naturalizado que ya no duele,
como sí les duele a las mujeres, pero no es por causa de que deba doler, sino
que a ellas las condicionaron para creer que duele y a nosotros, no poder decir
que quizá duele un poco. Pero si así lo quisiera Dios así sería. Cada quién
cumple lo que él ordenó. Así que esto no es verdad.
lunes, 13 de agosto de 2012
SOY TUYO
Tuyo por un momento, tuyo por este instante,
a pesar de mí, conforme a tus deseos.
Como el esclavo del amo, dispón de mí.
Ser de ti es un honor, que sepa el mundo.
Soy tuyo hasta que quieras llamarme así.
Soy de ti hasta que tus manos se desprendan de mi cuerpo;
mientras tu cerebro me perciba y mi recuerdo permanezca;
hasta que mi cuerpo deje de ser lo que es y,
si en la muerte se conserva la conciencia y eres capaz de evocarme,
si en la muerte se conserva la conciencia y eres capaz de evocarme,
seré tuyo hasta que tú lo desees de esa forma.
Cuando el mundo se acabe y nuestros cuerpos se extingan,
el planeta se detenga y el universo colisione,
nuestras almas se desprendan y no haya más nosotros,
la información no tenga más receptores y flotemos en el
espacio;
existirá una sola verdad: "Soy tuyo, dejé de ser mío hace tanto".
All by Sergio Vergara.
SUEÑOS
Sueño y
sueño que sueñas conmigo.
Sueño y sé
que tú sueñas,
pero no lo que deseo que sueñes.
Sueño que me
quieres y deseo que lo hagas;
me
encantaría que soñemos juntos,
pues no hay
nada peor que soñar solo.
Pero
necesito saber realmente qué sueñas,
para
entonces poder hacer tus sueños realidad
y si yo no
estoy entre tus sueños,
resignarme
es mi destino
y sigue
soñando sin mí.
All by Sergio Vergara
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