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sábado, 10 de marzo de 2012

UNA CARTA


Hola, “A”:

Hoy he llegado de la iglesia tan pronto como he podido. Sentí que tenía que apuntar el sentimiento lo más rápido posible, creo que debo comunicarte esto lo más fielmente que mi mundana memoria me lo permita. Tú, como la especie de deidad que eres, no podrías comprender estas limitaciones.
Debo convencerme de que no es un sueño, pues si mañana despertara y ni tú, ni siquiera este papel existiera, no lograría volver a la cordura. Requiero evidencia. Saber que un ser como tú está aquí, que esos ojos son de un ángel que vive en la Tierra. Lo son, lo sé.
Eres tan joven y con una belleza tan inaudita, más inaudita que el hecho de que te fijaras en mí. Un viejo extraño, casi sin vida; quien me viera pensaría que mi único futuro próximo sería la tumba, y tú te has interpuesto.
¿Tienes una idea de lo que eso significa para alguien como yo? Sin un amor, más que Dios, en toda su monótona vida; una persona ciega, más que por la edad, por la regularidad de una existencia con muchas aparentes certezas, pocas preguntas, invisibles metas y nulas pasiones. Soy el habitante de un llano, que aceptó que sólo ese lugar era seguro, que no exploró más allá de él, ni aunque muriera de hambre y el horizonte prometiera abundancias. “El horizonte es malo”, me dije, “si quiero garantizarme la vida eterna en el Cielo, debo permanecer en este llano con pocos frutos, con disminuidos placeres, que encona menesteres. Nací para sufrir.”, me resigné, “El sufrimiento es la cuota del Paraíso. Quinientos mil azotes de pesares y dos millones trece mil sesenta y nueve de celibato… Mmhmm… Le corresponde una buena suite con vista a la mollera del niño Dios”.
El habitante del llano había oído hablar de depresiones y grandes montañas, lugares donde a Dios se le dificultaba mirar; sitios vedados por una voz que alguien dijo que oyó.
¿Quién diría que la Tierra se mueve de tal manera que una majestuosa montaña se posó ante mí ayer, al casi entrar la noche?
Sentado en el confesionario como si, por una broma cruel, el mundo se hubiese detenido sin siquiera darme aviso. Los últimos rayos de sol dibujaron la silueta más perfecta del mundo, aproximándote como si flotaras a causa de que el suelo era indigno de tu planta, tal como un accesorio lujoso en un mendigo.
Aun cerca no pude reconocerte, pero tu olor me hechizó, sentí que te conocía de toda la vida. Fue tan lógico, debía pasar. Tu presencia sobrehumana me intimidó en un principio, pero tu belleza me anestesió, no pude sentir nada más que admiración y deseos de escuchar tu voz. Me sentí flotar, la atención en tus ojos y tus labios era la prioridad de mi cerebro, se agolparon mis estructuras, no pudiendo realizar más funciones. No tuve tiempo de dudar, mi juicio se nubló y no surgieron como antes todos los códigos morales, los mandamientos, pasajes bíblicos conductores, nada. Ojos hermosos y labios deseables, sólo eso. Nada más.
Imagina mi estupor al escuchar tu voz. Que inaudito placer. El llanero que sólo estaba separado de las maravillas de la grandiosa montaña por una persiana. Una perfecta analogía de mi vida, que da cuenta del absurdo de soportar los vientos huracanados del deseo un cuerpo tan endeble, por tantos y tanto años.
De pronto pensé en Dios, un dedo ígneo señalando mi ignominioso cuerpo; pero un ser tan maravilloso no puede ser producto sino de Dios mismo. Entonces recordé, como un barullo proveniente de la calle, los rumores sobre alguien que arribó a la comunidad recientemente. Las personas de pueblos, tan poco modernos, suelen ser escandalosos con los advenedizos, para ellos todos son enviados del demonio, que siempre tiene oscuras empresas y párvulas víctimas. De hecho esto me anunciaron en la mañana. Me advirtieron que la bruja del pueblo, ¡hazme el favor!, anunció la llegada del Diablo, que traería desgracia y que necesitaba lo santo, buscaba paz causando guerra. Dios sabrá qué significa eso.
Tus ojos son en lo único que puedo pensar, qué te puedo decir. Las cosas buenas vienen a mí con tan poca frecuencia que deseo permanecer en un sueño que volver a una horrible realidad en que no existes. Si fueras el Diablo, que cruel Dios por no intervenir; si eres producto de él, que inteligente estratagema utilizó conmigo. Por otro lado, una vida miserable con un final tan espectacular hablaría de justicia universal.
A todo esto, sólo puedo decir algo. Te lo digo a ti amor mío y todo Aquello que tenga acceso al conocimiento de mis deseos y mis propósitos (llámese Dios, Lucifer o Universo):

miércoles, 22 de febrero de 2012

DIOS



Si hablamos de abstracciones mentales, entramos en un tema que abarca todas las cosas inventadas por nosotros; que no podemos tocar ni ver, pero que de alguna manera están ahí, y que además le damos definición propia, tales como: el amor, el odio, entre otros, que entendemos como sentimientos, y creemos que existen, pero por su naturaleza no son palpables ni visibles y que por la simple teoría: NO EXISTEN.

Sin embargo, ninguna de ellas ha causado tantas muertes, discriminación y polémica desde su aparición en la mente de los humanos, como es esa abstracción a la que muchos dedican su vida entera, llamada “DIOS”. Rector mudo sobre lo que se debe o no hacer, decir, pensar u omitir.

Un ser que ha hecho “apariciones” en ciertas personas “elegidas”, que por la distancia entre tiempos, no sabemos que tan cuerdos pudieran estar en el momento de dicha visión celestial. Pero que a pesar de ello, a creado un misticismo sobre su modus operandi, y todo lo relacionado a pronunciar con blasfemia su nombre.

Un “DIOS” surge de la necesidad de creer en que hay alguien a quién no conocemos, y que no importando eso, cuida y procura nuestro bienestar. Y también para dominar pueblos en los que se educan para tenerle miedo al omnipotente, que puede castigarnos de maneras muy crueles. Que no son precisamente el tipo de castigos que se les da a los seres que con tanto amor creó, y que en algunas religiones considera sus “hijos”. Y que aún así, no evita las guerras que se hacen en su nombre.

¿Cómo una inocente creación de nuestro cerebro, puede convertirse en una amenaza para la humanidad?

HOY APRENDÍ:

sábado, 18 de febrero de 2012

SOBRE LA BELLEZA



¿La belleza es un mal o un don?, se cuestionó.

“La belleza”, se dijo, “puede resultar la perdición de un hombre, de su alma y su cordura. La belleza implica una pérdida mortal e inmortal. Más bien la conciencia sobre ésta. No hay belleza universal; por lo que ser bello es azaroso, tiene que ver con genética oportuna, empero no es una cuestión de suerte.

”La suerte es sólo un evento significado, la consideración de pertinencia de lo inevitable. Un alfiler cae verticalmente sobre una parte blanda de un sofá, una mujer se sienta y se clava el alfiler. Está maldita seguramente.

”Pensar en belleza y suerte, es hablar de un propósito y un orden en el universo. La presencia de un Dios no puede explicar la ocurrencia de un alfiler en las nalgas. Un Dios no planearía una nimiedad de tal calaña. El universo es estúpido, un montón de rocas girando unas alrededor de otras y átomos, repitiendo el patrón en pequeña escala.

“Un buen día, accidentalmente surge la vida, no por suerte, porque así ocurre cuando se reúnen ciertas condiciones, como si en el universo el hidrogeno y el oxígeno se encontraran y creyéramos milagroso tal evento; creándose agua y danzando ángeles en rededor a la gota. Hilarante —una beldad de sonrisa se dejó ver en un cuchillo de plata que lo reflejaba.

martes, 31 de enero de 2012

HOY LO HE DECIDIDO


Hoy lo he decidido.
Sus caricias ya no son mías,
su cuerpo es frío, distante,
como una mañana que siento que no llegará.
Pues, la idea de sentir que está sin estar,
de que me ame sin amar,
de tenerla y no poseerla, me aterra.

Pensar en su olvido, ¡Nooo!, prefiero la muerte;
ésta sería un millón de veces mejor.
Y morir con ella, lo triplica…
Si, así debe estar,
enamorada de mí hasta la locura,
su corazón hinchado de amor por mí,
sería el mejor sacrificio a Dios.
Para beneplácito de su voluntad.

sábado, 28 de enero de 2012

MALDICIÓN O REGALO: LA VEJEZ



Existen enfermedades que con seguridad todos alguna vez padeceremos, cómo la gripe, la varicela y la vejez.

La vejez, es una enfermedad, la cual se caracteriza por la pérdida de la capacidad del cuerpo para regenerarse; lo que conlleva problemas de movilidad, de visión, de memoria, entre otras.

La más interesante a mi punto de vista es la memoria, pues en esta etapa, se pierde a corto plazo, y se vive en la memoria a largo plazo, es decir, en los recuerdos del pasado.

¿Qué es envejecer?

Es desacelerarse y ser alcanzado por el pasado. Es el resumen de nuestras vidas pues, en nuestro último estado físico, observáremos los beneficios o perjuicios de llevar una vida sana o no; de ser una buena o mala persona; y de haber tenido descendencia o no que son, de alguna manera, el seguro de vejez de cada ser humano.

¿Se han preguntado qué harán cuándo envejezcan? ¿Qué harán cuándo la belleza se acabe? ¿Cuándo el alma deseé escapar del cuerpo que no supo cuidar? ¿Cómo reaccionar ante la idea de saber que la tumba te rodea? Porque a esa edad cualquier cosa podría provocar el inevitable final, cosas que antes eran fáciles, y que parecerán imposibles.

¿Qué hacer con la añoranza? ¿De qué sirve tu sabiduría cuando nadie te desea escuchar y tu exótica vida es causa de bostezos?

No cabe duda que la felicidad está en omitir detalles, y nuestra vejez sólo podremos disfrutarla si decidimos olvidar el daño que dejamos en nuestro camino, las heridas que recibimos en el trayecto y las cosas que nunca realizamos.

lunes, 23 de enero de 2012

ME OFREZCO




No hay palabra que me represente;
soy lo que hay detrás de este escrito;
no existe argumento que me pueda describir
tanto como el contacto directo de nuestras miradas.

No conoces más que mi imagen y mi voz.
No sabes los secretos que esconden mis brazos.
Sólo sabes de mi oferta: me ofrezco, ¿me aceptas?
Recuerda que la certeza tiene pocas existencias.

miércoles, 18 de enero de 2012

¡QUÉ GANAS!



¡Qué ganas!
que ganas de tomar un sentimiento con las manos y despedazarlo,
que ganas de extraviar el amor, la rabia, el resentimiento;
olvidarte de ser humano, hecho que te hace tan infeliz.
Que ganas de no sentir más.

¡Qué ganas!
Ganas de correr, correr y dejar el pasado atrás;
correr y chocar con alguien desconocido y besar,
y morder, y arrancar; y hacer el amor sin que nada importe ya.
Ganas de perderte y no encontrarte.

¡Qué ganas!
De derramar todas mis lágrimas de una vez por todas,
de terminar con ese sufrimiento que ciega, que quiebra,
que te obliga a caer y no ver dónde estás cayendo.
Que ganas de quedarme seco.